Semana negra para los clubes españoles en Europa

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Todavía nos vamos a creer eso de que “la liga española es la mejor del mundo”. Hasta los todopoderosos Madrid y Barcelona cayeron en casa frente al peor Milán de los últimos años (2-3) y el desconocido Rubin Kazan ruso (1-2), respectivamente.

El Barça se complica un poco la vida, ya que en su grupo están todos en un puño (1 sólo punto distancia el 1º del 4º, el Inter de Mourinho y Eto´o). El Madrid tampoco debería confiarse, con 3 puntos sobre 3º y 4º (Marsella y Zurich). Es increíble, pero ya hay quien se atreve a cuestionar al recién llegado Pellegrini. Ha bastado perder un partido de liga frente a un Sevilla y uno de Champions frente a un Milán para que ya alguno esté preprando la soga. El Barcelona ha hecho en lo que va de temporada prácticamente lo mismo y nadie osa cuestionar a Guardiola (y lo que ha logrado Pellegrini en Villarreal perfectamente es equiparable a lo conseguido por Pep en el equipo blaugrana). Al que sí es más razonable que se le cuestione es al amigo Abel Resino, tras el paupérrimo papel que está haciendo el antaño grande de España Atlético de Madrid, con esos 7 goles encajados en 4 días (3 frente a Osasuna y 4 en Chelsea). El primero de la lista para ser nuevo comandante rojiblanco, Laudrup, ya ha dicho que nanays (tal vez porque prefiera un sitio más tranquilo como Villarreal) y otros que suenan son Quique Sánchez Flores y un tal Luciano Spalletti, ex técnico de la Roma. De los equipos españoles que jugaron la Copa de Europa tan sólo se salva el Sevilla de Manolo Jiménez, que brillantemente se impuso nada menos que en Stuttgart por 1-3, con dos goles del central galo Squillaci. 9 puntos en 3 partidos y a 1 punto de ser matemáticamente equipo de la siguiente ronda.

Algo menos peor fue lo de ayer en la Europa League. El que mejor lo hizo: el Athletic Club de Bilbao, que le ganó 2-1 al Nacional de Madeira sobre la bocina, con Llorente tirando del carro. El que lo hizo regular: el Valencia de circunstancias que alineó Unai Emery, que no pudo pasar del empate a 1 frente a un equipo checo como el Slavia de Praga. Villa fue uno de los habituales titulares que salió como suplente en la segunda parte, y que se autoexpulsó por agredir a un rival, quizás fruto de la impotencia y su malestar con el sistema de su técnico. La guinda podrida la pone mi querido Villarreal, al que le endosaron en el Olímpico romano de la Lazio el 2-1 en el minuto 92 tras haber tenido un par de minutos antes la oportunidad clara de ponerse 1-2. A saber qué es lo que le habrá pasado a este equipo para que ahora no le salga nada ni de casualidad. Para mí que echan de menos a Pelegrini y que se volverán a poner las pilas cuando le den la patada al que hizo una soberbia temporada con el Olympiacos el año pasado, el señor Ernesto Valverde.

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