Levantarse es, siempre, obligatorio

Como todos recordamos España debutó hace un año en el Mundial de Sudáfrica con un inesperado tropiezo en Durban ante Suiza que, lejos de acabar con el sueño de la ‘Roja’, sirvió para espolear y unir aún más al grupo para, casi un mes después, alcanzar la gloria en Johannesburgo. El 16 de junio de 2010, el estadio Moses Mabhida de Durban fue el escenario del sorprendente principio del camino del equipo de Vicente del Bosque.

Quizá por primera vez en la historia, España acudía a un Mundial como favorita. Su título europeo en Austria y Suiza en 2008 y los últimos resultados y gran juego que estaba ofreciendo, la situaban a la cabeza de los pronósticos. Era la última de las grandes aspirantes en entrar en escena por ser la cabeza de serie del grupo H, motivo por el cual también fue de las últimas en aterrizar en suelo sudafricano.

Lo hizo justo el día de la inauguración del Mundial para instalarse cerca de Johannesburgo, en el ‘cuartel general’ de Potchefstroom. El optimismo generalizado presidía el ambiente que rodeaba al equipo, aunque nadie se fiaba del equipo que dirigía el ‘general’ alemán Ottmar Hitzfeld. El propio Iker Casillas aseguró “Mal haríamos pensando que vamos a conseguir el torneo por la gorra” Y el entrenador, por su parte, comentaba que afrontaban el estreno con “responsabilidad” pero “con cierta tranquilidad”.

Para la ocasión Del Bosque formó con su equipo prácticamente habitual: Iker CasillasSergio Ramos, Piqué, PuyolCapdevila, Busquets (Torres, m.61), XaviXabi Alonso, Silva (Navas, m.61), Iniesta (Pedro, m.77) y Villa. Pero el buen trabajo defensivo de los helvéticos, el desacierto en ataque de los españoles y un gol en una contra embarullada y hasta afortunada de Gelson Fernandes, a los 52 minutos, bajaron de la nube a los seguidores españoles y sembraron de dudas el futuro.

España dominó y dominó, pero dejó la sensación de que era un equipo al que los rivales podían empezar a tomarle la medida. Los jugadores asumieron la derrota como una “desgracia futbolística”. Y lo hicieron con naturalidad y tranquilidad, tan habituales en el equipo desde que el actual entrenador llego a dirigirlo. Para colmo, la historia hablaba en contra de la ‘Roja’. Hasta entonces ningún equipo que había perdido en el debut se había proclamado campeón del mundo.

España tenía, para su fortuna, tiempo y partidos para la reacción. Contra Honduras y Chile, más concretamente. Los internacionales de Del Bosque asumieron su papel, levantaron la cabeza y encararon el futuro con confianza ciega en su estilo.

Hay veces que las derrotas son transcendentales para ganar una batalla. Empezar con mal pie les deparó la victoria pues les hizo permanecer alerta. Tal vez todos deberíamos aprender que cuando las cosas salen mal en un primer momento la actitud es sacarlo hacia delante y perseverar.

Fuente: EFE

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