De todo un poco

1 victoria, 1 empate y 1 derrota para los 3 representantes españoles en la segunda jornada de la Liga de Campeones. Ayer empezaba bien el tema con la sufrida victoria por la mínima en Auxerre del Real Madrid, pero esta tarde el Barça pinchaba por tercera vez consecutiva con el Rubin Kazan (todo rival del Barça debería estudiar seriamente a este equipo) y el Valencia, por la noche, dejaba escapar los 3 puntos de Mestalla, que se iban rumbo al hogar del Manchester United.

En Francia, Mou puso a la artillería pesada de titular con la intención de resolver rápido el encuentro, pero ni Cristiano ni el Pipita ni Benzemá estuvieron atinados. Tuvo que ser Di María, en el `81 y al poco de salir del banco, el que hiciera lo más valioso en el fútbol (marcar).

En Rusia, el Barcelona se topó con un auténtico muro en los jugadores del Rubin, algo parecido a lo que le pasó a los culés en su última visita a este mismo sitio. Como suele pasar en estos choques con el Barça de por medio, se presumía que sería cuestión de tiempo que los de Pep abrieran la lata pero, sorprendentemente, se adelantarían los rusos al no malgastar un penalty regalado por Daniel Alves. Precisamente de penalty también iba a empatar el Barça: Iniesta se fue al suelo, el árbitro pitó y Villa no falló. Cuando Guardiola decidió poner a Messi sobre el campo, las ocasiones catalanas aumentaron e incluso se abrió más el partido por ambos lados, pero el marcador se quedaría ya así.

Y en Valencia, el ManU le copió el rol al Rubin: jugó a ser equipo pequeño. O eso, al menos, es lo que se dice de los conjuntos que juegan a encerrarse y esperar su oportunidad a la contra. El Valencia llevó la iniciativa del minuto 1 al 90, y puso la mayoría de las ocasiones de su parte, pero fue el equipo de Ferguson el que mató a 5 minutos del final gracias a un gran gol de Chicharito Hernández.

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